Todo sobre el baño y la piel del perro

Consejos para el primer baño en casa

¿Cuándo puedo bañar por primera vez a mi perro? Tanto si tu perro es todavía cachorro como si es un perro adulto al que acabas de adoptar, en el momento del primer baño siempre surgen dudas.

Si tu perro es un cachorro, estará listo para su primer baño cuando lo aconseje tu veterinario. Esto sucederá una vez finalizada la pauta de vacunación y coincidirá con sus primeras salidas a la calle. Si es invierno, asegúrate de que después de su baño no deba salir a la calle por unas horas para no exponerlo al frío.

Si tu perro es adulto y acabas de adoptarlo, es conveniente que esperes algunos días antes de bañarlo. El cambio de hogar supone un estrés para ellos, si lo bañamos demasiado pronto no hacemos más que añadir otro factor de estrés y eso no nos conviene. Si no nos queda más remedio que bañarlo porque está muy sucio, procura no hacerlo en casa para no asociar ese momento estresante a su nuevo hogar (puedes hacer uso de auto lavados o peluquerías).

Tu actitud es importante

Lo primero que debes aprender es que tu perro es una esponja que asimila todo lo que sucede a su alrededor, esto incluye tu actitud. Si para ti la hora del baño supone una molestia para él también lo será. Báñalo cuando estés preparado, tengas tiempo para hacerlo despacio y con actitud positiva, aprovecha ese momento para reforzar el vínculo de confianza con él, háblale tranquilo y prémialo cuando esté quieto y se deje hacer. Este punto es básico si quieres evitar problemas de conducta asociados al baño en un futuro. Consigue que el baño sea para él un momento de relax y prácticamente se meterá solo en la bañera cuando se lo indiques.

El lugar 

La habitación donde lo bañas debe estar caliente, si tu perro pasa frío cuando lo bañas no va a asociarlo con algo positivo. Procura encender un calefactor o estufa unos minutos antes de bañarlo y después secarle bien con toallas y secador si hace falta, sobre todo si es invierno.

Procedimiento

Llena la bañera o una tina grande de agua tibia/caliente, la mejor temperatura ronda los 39º. Prepara el agua antes de meter al perro, el ruido del agua saliendo del grifo podría asustarle. No pongas jabón en el agua, ni hagas espuma. El agua debe estar limpia y clara.

Cepilla a tu perro para quitar nudos y pelo muerto. Tranquilízale con la voz y con caricias. Mete al perro dentro del agua, es importante que no le cubra el cuello ni la cabeza para que se sienta seguro. Sírvete de los premios que le gustan, echa su juguete favorito al agua, puedes incluso sumergir tu mano en el agua con una golosina para incentivarlo a meter el hocico y cogerla. Es importante que asocie el agua con algo positivo.

Ayúdate de una esponja o cacillo para mojar al animal, reparte el champú por el lomo del perro y comienza a masajear para hacer espuma. Procura que no entre agua ni jabón en el interior de los ojos ni en los oídos. Masajéale de forma suave y mientras le hablas para mantenerlo tranquilo. Hazlo sin movimientos bruscos. Enjuaga con la misma agua estancada y repite el enjabonado. Para el último enjuagado usa agua limpia, intenta no asustarle con el ruido del agua al salir por el grifo, dale poco caudal. No deben quedar restos de champú en su piel, de lo contrario podría causar sequedad o irritaciones, sobre todo si utilizas champús convencionales que contienen sal común (Sodium Chloride) o sulfatos.

Sécale bien con una toalla para quitar la mayor parte de la humedad y utiliza el secador para el secado completo. Utilízalo a una distancia mínima de 30 cm (dos palmos aproximadamente), a potencia y temperatura media.

Una vez seco, termina con un buen cepillado para acicalar y dar lustre al pelo. Recuerda premiarle cada vez que esté tranquilo, así sabrá cómo tiene que comportarse en las siguientes ocasiones.

 

Resumen

Elige el momento apropiado.

Mantén una actitud positiva y relajada.

Hazlo sin brusquedad.

Sécale bien.

Prémialo.